Vidente Luz Miras
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Yo nací con el Don. En mi adolescencia comencé a tener visiones de lo que me deparaba el futuro. Las primeras visiones fueron de un futuro cercano. Así pude comprobar rápidamente que era VIDENTE, ya que las visiones se cumplieron tal como las había visto. Aunque de pequeña ya sabía que era especial, pues podía ver espíritus, no sabía el alcance que tenía mi Don. A los 16 años compre una baraja de Tarot por curiosidad. Cuál fue mi sorpresa al ver que sabía leerlas y, no solo eso, lo pronosticado se cumplía. Sigo echando el Tarot desde entonces. Llevo más de 20 años como TAROTISTA.

En este tiempo he descubierto que sabía realizar algunos hechizos. Cuando me encontraba en momentos difíciles me venían a la mente hechizos para ayudar a sanar, para protección, etc.… Y en esto también tienen un papel importante las velas, las piedras,…

Las velas tienen su propio significado. Tienes que saber bien que color necesitas según para qué la quieras usar.

Las piedras son muy poderosas. Pueden ayudar a curarte, proporcionarte tranquilidad y bienestar, incluso éxito. Cada piedra está dotada de una poderosa energía.

Todos estos conocimientos es como si estuvieran grabados en mi subconsciente y surgieran cuando me hacen falta. Es por lo que creo en las reencarnaciones. Si te interesa este tema te recomiendo el libro “Muchas vidas, muchos maestros “del autor Brian Weiss. Llegué a un punto en mi vida en que supe que mi sabiduría debía compartirla con toda la gente que la necesitara. Mi Don me fue otorgado para que cuando llegara a mi madurez espiritual, pudiera dedicarme exclusivamente a ayudar a los demás. Y así ha sido. Por eso aquí estoy para ti.

A lo largo de mi vida he vivido muchas experiencias con espiritus. Una experiencia que me marcó mucho fue la que me sucedió en mi primer viaje a Murcia. Mi padre nos llevó a conocer a mi bisabuela de 102 años antes de que falleciera. Al llegar a Murcia salimos de la carretera y paramos en una masía donde vendían aceite. Allí se bajaron todos del coche, pero yo preferí quedarme y esperarles en él. Era por la tarde, había luz, yo miraba por la ventanilla dirigiendo mi mirada a la masía cuando una mano se me plasma en el cristal. Era una mano pequeña, de un niño. Algo me impulsó a colocar mi mano junto a ella con la única separación del cristal de la ventanilla. En ese momento pude ver el rostro del niño. Nos miramos durante unos segundos y corrió por el camino de tierra que lleva hasta la carretera, la cruzó y desapareció. Allí, en el suelo había una cruz de mármol negro delante de una casa. Cuando llegó mi padre al coche le pregunté si había muerto un niño en la casa de enfrente de la masía. Él no lo sabía, así que pregunté a la prima de mi padre y me confirmó que hacía tres o cuatro años que había muerto un niño al cruzar la carretera. Le atropelló un coche y vivía en la casa de enfrente. Cuando retomamos camino, y llegamos a la carretera. Cuál fue mi sorpresa al comprobar que en la parte donde yo había visto la casa había una hilera de arboles, que ni siquiera dejaba ver la casa y mucho menos la cruz.

Otra experiencia muy significativa ocurrió no hace mucho. Mi tía de Granada hace unos años montó una empresa de lavado de coches, ("Agüita pa' mi coche") yo no he podido verlo todavía. Bueno, mi tía me llamó preocupada porque un empleado había perdido las llaves de un coche que estaban limpiando, habían buscado por todas partes y no las encontraban. Incluso habían notificado al dueño lo sucedido. Después de hablar con ella, vino mi madre, se lo expliqué y le dije: "Voy a llamar a la tía, se donde están las llaves". Le dije: "Están en el cuarto de baño". Le describí la zona donde las veía, para indicarle donde buscar. Ella entró y salió con las llaves en la mano. Estaba tan sorprendida de la descripción del cuarto de baño como de que las llaves estuvieran en el sitio exacto donde le indiqué.

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